Más allá de la apariencia
Seguro que, en algún momento, tú, al igual que muchas, no te has sentido lo suficientemente bella, es más, incluso has usado la palabra “fea”para definirte. Te comparas con otras porque piensas que su éxito se debe a cómo se ven y no a cómo se hayan preparado. El concepto de belleza cambia con los años y ahora más, gracias al movimiento de inclusión propiciado por las redes sociales y marcas que se han sumado a él para expandir el mensaje. Un reportaje en National Geographic resalta que hay un nuevo concepto de belleza que no viene definido por lo estético, la edad o el color de tu piel, sino por tu actitud, cómo te proyectes, la autoconciencia y la individualidad.
Abordamos el tema de hoy con Francisca Lachapel, Nuestra Belleza Latina 2015, una de las figuras principales del programa Despierta América, y una de las 25 hispanas más poderosas del 2019, de acuerdo a People en Español. En el 2018 publicó su libro titulado “Una reina como tú”, en el cual relata su trayecto y cómo la seguridad en sí misma la posicionó donde está hoy. Recientemente, Francisca anunció por su cuenta de Instagram el lanzamiento de su programa Ámate para finales de mayo, el cual va muy en consonancia con lo que hablaremos hoy.
Sobre todo, en este tiempo nos hemos dado cuenta de que quizás el arreglarnos tanto para otros no es la prioridad, más si el arreglarnos para nosotras mismas, para sentirnos bien y para subir nuestra autoestima. Y me parece que el concepto de belleza se ha ido transformando. Quise tocar este tema contigo Francisca, porque ganaste un concurso de belleza, y la gente entendía que físicamente tú no eras la más bella de todas.
Sí, eso fue sumamente duro para mí. Recuerdo al ganar el concurso, leía los comentarios en redes sociales y muchos estaban felices por mí, pero otros no aceptaban, no podían entender como yo había ganado la corona de Nuestra Belleza Latina. Fui bombardeada con comentarios que me hicieron conocer un monstruo que yo ni siquiera sabía que existía. Vengo de un pueblo de Azua, donde crecí bajo las faldas de mi mamá y yo era lo más lindo de mi casa, la reina del barrio; y de repente vengo a Estados Unidos y me enfrento con ese concepto de belleza que personalmente considero tan errado, que por un tiempo si me golpeó, pero que gracias a Dios yo pude entenderlo y he sabido ponerme de pie ante él.
La gente por muchos años tuvo el concepto de que una reina de belleza establecido. Pero al final de cuentas también quedó bien claro que en realidad la belleza tiene otras formas, porque la gente votó por mí. Es un premio que vino de un público que se identificó con la historia, con la persona, y eso al final de cuentas también es una muestra de lo que es la belleza.
Unos años mas tarde de tu haber ganado Nuestra Belleza Latina, se vivió un boom en tema de inclusión, que hasta la marca Barbie cambió su perspectiva en cuanto a lo que quería comunicar a las niñas más pequeñas. ¿Qué tú crees que cambió en el chip de la sociedad? Quizás una generación diferente, de repente ayudaron las redes sociales. ¿Qué crees que se ha ido transformando para arrastrar unas concepciones distintas y más positivas?
Yo creo que sin duda el acceso a la información que tenemos ahora ha sido de mucha influencia a ir ampliando este concepto de belleza. Podemos conectar con la persona, con las cosas que hace y lo que siente. No solo se limita a un país, a una región, podemos ver una belleza del otro extremo del mundo que es totalmente distinta a lo que somos nosotros.
Como mujeres, tenemos que dejar de compararnos, tenemos que enfocarnos en nosotras, en nuestro mundo, en nuestras cosas; contar nuestras bendiciones y lo que podemos aportar. Todas somos diferentes, y la duda y la incertidumbre llegan cuando empezamos a compararnos. Tenemos que entender que cada una es perfecta y bella en su mundo, y cuando intentamos encajar en otro mundo, que no es el tuyo, el que te pertenece, el que has construido, entonces viene la frustración.
¿Cómo lograste reforzar esa imagen de seguridad ante a un panorama que cuestionaba tu corona, o ante ti misma cuando eras más joven, cuando sentías que no encajabas en los cánones establecidos de belleza? ¿Cómo reforzaste esa autoestima que te llevó, de hecho, a convertirte en una de las figuras dominicanas mas masivas sobre todo en Latinoamérica, y uno de los personajes principales de Despierta América?
¡Airam muchas gracias! Pues te digo que, sin caer en la arrogancia, empecé por “creerme la película”, y con esto me refiero a que si tocas puertas y trabajas duro por todo lo que tu quieres, de repente, esas puertas se van abriendo. Y yo todo lo que hago, lo pongo bajo la dirección de Dios. Si Él me está guiando y poniéndome en ciertos lugares, es porque en definitiva yo debo estar ahí, yo me lo merezco y soy capaz de hacerlo. Todavía sigue siendo un trabajo mental muy duro y tenaz el de convencer a esa niña interior que viene a tocarme la espalda, que se siente menos, que se siente que no corresponde, que no se merece y hablarle y decirle que si se lo mereces. Si me equivoco, decirme no importa, esto no quiere decir que tú eres incapaz de hacerlo, simplemente tienes que prepararte un poquito más. Aprender a manejar ese diálogo y esas conversaciones internas, me han ayudado a ir ganando mucho control sobre mí y sobre mi autoestima, sobre mi propia imagen. ¡Y bueno, creo que me ha salido muy bien, yo lo puedo recomendar! Es una lucha de todos los días decir “yo puedo, yo quiero y me lo merezco”.
¿Qué tan importante es rodearse de personas que refuercen ese concepto no trillado de lo que es belleza?
¡Súper importante! No sé si has escuchado o tus chicas, que tú eres el resultado de las cinco personas con las que más hablas. Por tanto, debes seleccionar bien la gente con la que te rodeas; estar cerca de personas que te digan la verdad, pero sin intención de dañarte, sino con la intención de edificarte, de empujarte a crecer. Sí es algo que ahora cuido mucho, como mi ambiente, con quien me junto, con quien comparto lo que siento, para no toparme con una piedra equivocada. Aunque he aprendido a saltar sobre las piedras, da su luchita dar esos saltos y por eso es mejor prevenir que lamentar.
Y en el caso, por ejemplo, de la pareja, ¿qué tan importante ha sido?
Wow! Esa es una buenísima pregunta. Sabes yo estoy por casarme, y de verdad puedo decir que lo haré con el amor de mi vida. Pero al principio, tuve que recordarme a mí misma, las veces que pedí a Dios tener un hombre que me diera la oportunidad de tener un hogar sano, donde estuviera tranquila, donde estuviera segura. Ahí también tuve que hacer un trabajo de aceptación para poder seguir adelante. Decirme “tu también eres lo mejor que le ha pasado a él. Eres una niña buena de valores, trabajadora, progresista, espiritual. Él también está recibiendo un regalo”. Eso me ayudó, por ejemplo, a dejar los celos, a estar en una relación tranquila, con un hombre que sé que me respeta, en el cual confío. Pero para llegar a ese punto ahora de mi relación, yo tuve que respetarme, aceptarme, porque es la única manera de que los otros te acepten, te quieran y te respeten. Todo empieza por mí.
Francisca, si te preguntara ahora mismo que es la belleza para ti, ¿qué tu dirías?
Aunque suene un poquito como “Ay sí, ya sabía que iba a decir eso”… ahora mismo para mí, por el trabajo que tengo, como me muevo en la vida, y la forma en que ha cambiado mi perspectiva, la belleza no es más que preparación. Una mujer que sepa hablar de cualquier tema es increíblemente sexy. Una mujer segura de sí misma rompe cualquier barrera que se le ponga en el camino y la seguridad te la da el conocimiento. Una mujer que se preocupa por su espiritualidad proyecta esa luz que atrae a otros y los hace querer estar cerca de ella. Para mí el concepto de belleza es todo lo que tú tienes dentro, lo que dejas salir de tu corazón, de tu alma, de tu ser; las cosas que haces, cómo te quedas en la mente de otro. Eso para mí es la belleza y eso es lo que yo voy a enseñarle a mis hijos cuando se me dé la oportunidad de convertirme en mamá.
Tenemos que transformar el lenguaje, cuidar la manera en que nos hablamos a nosotras mismas, no ser tan crueles y decirnos palabras dañinas que no le diríamos ni a nuestra mejor amiga. En vez de decir, ¡Ay, que fea me veo! Cambia por decir, “estoy desarreglada, déjame acomodarme”. Tenemos que manejar el lenguaje hacia nosotras.