Ella brinda sola

A los 19 años de arrancar el Siglo XXI aún no se es bien visto que nosotras, las mujeres, nos tomemos unos traguitos solas en un bar o hasta en casa. Ya sea por razones sexistas, o por pensamientos errados de que irse de copas es algo estrictamente social y si lo haces sola puedes estar escondiendo un problema. Sin embargo, la situación actual y el distanciamiento social han venido a cambiar el mundo que conocimos como normal y con ello, los cánones sociales preestablecidos, incluyendo tomarse unas copitas de vino con nada más y nada menos que tu propia compañía. Tanto así que durante esta cuarentena ciertas tiendas virtuales y algunos productos de Amazon, han adoptado una frase que se ha hecho viral: It's not drinking alone if you're social distancing. Quizás el tomar sola o en grupos pequeños como tu wine club a través de ‘Zoom’ se convierta en el nuevo normal; aunque estás acompañada virtualmente, sigues estando sola en tu casa.

Les confieso que me hacía mucha ilusión conversar con nuestra invitada; es mi amiga desde hace muchos años, la conocí a través de Pandora. De hecho, a ella le debo que mi visita a Londres me saliera más económica, pues mi estadía fue en su casa. Aneley Cáceres es una dominicana experta en vinos radicada en Londres desde hace aproximadamente diez años. En esa mima ciudad adquirió su expertise en vinos, cursando estudios en el Wine Spirit Education Trust. Allí también fue codueña de un bar de vinos llamado West donde ofrecían un concepto inspirado en la costa oeste de California, donde ella también residió, presentando vinos de intervención mínima, platos de temporada y millas cero. Actualmente es la asesora enológica de La Bodega y nos dará algunos pointers sobre el mundo de la enología y así dar los primeros pasos para ser una Connoisseur del mundo del vino y aprovechar su expertise para esas citas con nosotras mismas, porque brindar sola nunca fue tan chic. ¡Salud!

Hay que ser muy cuidadoso al hablar de este tema, porque existe el pensar que beber de manera aislada es sinónimo de alcoholismo, “beber en soledad” o “beber a solas” son expresiones que fácilmente pueden tomar una connotación negativa, especialmente para nosotras las mujeres, pero que lo más importante es “conocer nuestros límites, entender nuestra historia familiar y ser responsable con nuestro entorno”. Vamos a enfocarnos en el lado positivo.

“Los hombres y las mujeres tenemos roles diferentes que a mí me gusta mucho aceptar, pero en esencia tenemos muchas de las mismas necesidades y a mí, como al hombre por igual, me gusta relajarme con una copa de vino o lo que fuese. No importa si yo soy madre, si soy soltera, si soy mujer, si no importa, de la misma forma que un hombre lo puede hacer”

Debido a la situación del coronavirus, donde tenemos que adherirnos a las órdenes de salud pública mundial, le hemos dado un enfoque diferente al beber en aislamiento o ya no se trata necesariamente de verlo como algo negativo o como para olvidar las penas o porque tuvo un mal día. Hasta hemos visto como personajes femeninos de televisión llegan a casa, abren una botella de vino para relajarse, compartir consigo misma o trabajando normalmente desde su computadora acompañada de una copa de vino. Ya sea combinar un vino ‘frizante’ como el champan con un queso parmesano añejado, o un Rioja con los cortes fríos de la región. Y aunque la tradición dicte diferente porque no un salmón rostizado con un poco de pimienta emparejado con un Grenache, Chateauneuf-du-Pape un Syrah. Y por lo mismo, un pedazo de pollo, cerdo o carne roja en mantequilla y ajo con un Bordeaux de Borgoña. 

Pero ¿qué debemos considerar antes de abrir una botella de vino, cuando estamos solas para que esta perdure y no se vaya a dañar al otro día?

·      Considera comprar una media botella, teniendo en cuenta que esta va a añejar de una forma proporcional diferente por el tamaño de la botella; la proporción oxígeno y vino es menor. Lo ideal es no guardar por más de dos días, en lo personal Aneley recomienda no más de 24 horas.

·      Utilizar un corcho sintético. Aunque Aneley nos cuenta no está científicamente probado, ella es sutil al abrir con el sacacorchos, asegurándose que este no penetre completamente el corcho sintético. Saca el corcho, voltea a la parte donde no tiene el agujero y esto protege mas del oxígeno. De esta manera la botella puede durar de 4 a 5 días. Puedes probar al tercer día, si aún sigue bueno lo guardas, pero si no es de tu gusto, desechas.

·      Un vino con bastante olor y vibrante, es un vino joven que todavía está bueno. A medida que el vino se va oxigenando, pierde estas características y aunque no te va a hacer daño, su sabor si será un poco mas metálico.

·      Si vas a cocinar en casa, puedes utilizar el vino “de guarda”, ahora si quieres impresionar con tu plato, lo ideal es utilizar un vino nuevo.

·      Compra vinos con screw cap o de rosca. La gente tiende a pensar que estos tipos de vino son de mala calidad, pero la verdad es que son solo más jóvenes. La tapa de rosca ayuda para poder preservar el aroma y minimizar la entrada de oxígeno.

·      Cuando abras una botella y no la termines, importante que la guardes en el refrigerador, esto ayuda a enlentecer el envejecimiento o añejamiento del vino.

·      Y si quieres ser mas extra todavía, puedes comprar un Coravin™, un dispositivo que inserta una aguja a través del corcho, llenando el espacio restante de gas inerte y que expulsa a medida de presión el vino. “Tienes literalmente vino en tu copa y el corcho, como es un organismo relativamente vivo, vuelve y cierra y literalmente puedes añejar esa botella que abriste hoy por 10, 12, 15 años”.

·      Si no tienes o no quieres utilizar ninguno de estos mecanismos opta por compartir. Brinda la botella abierta que ya no vas a utilizar a tu vecino, para que no se pierda.

Y es que muchos de nosotros que no somos conocedores es que vino escoger cuando vamos al supermercado. Aneley recomienda que primero tengas en cuenta la ocasión y tu presupuesto, bebe lo que puedas pagar y no para impresionar, al menos que sea un regalo especial. “Lo ideal sería conocer lo que te gusta para que puedas al final disfrutar del vino. Hay elementos en la comida como lo dulce, lo amargo, lo ácido, lo agrio, que van a variar el sabor del vino y por ende el sabor de la comida; por ejemplo, el alcohol resalta mucho el picante y la amargura en la comida. ¡Yo compraría un vino muy especial para mí!”

El vino, como nos dice Aneley, es profundamente amplio, imagínense existen más de 1,383 uvas conocidas en el mundo. Ya sea un increíble vino francés, un espectacular español, los profundamente complejos vinos surafricanos, o los exquisitos vinos húngaros que disfrutamos en mi boda – que de verdad me choca no los pueda encontrar aquí, busca esas joyitas que además de buen sabor dan un placer enorme al paladar, siempre con moderación y sobretodo más cuando se trata, pues, de alcohol…