Por una moda más sostenible
Este es el año de la moda sostenible, no necesariamente por la pandemia, sino que ya se venía estipulando una transformación de la moda para este año en pro del medio ambiente. La pandemia vino a contribuir a un desarrollo más acelerado de este trend. Aquí en República Dominicana ya estamos viendo más a menudo “este estilo de llevar la moda”. Pero ¿Qué es realmente moda sostenible, o que hace que las piezas que te pongas sean sostenibles? ¿Cómo podemos nosotras contribuir en este proceso? Personas como nuestra invitada, Mabell Damirón, se han dedicado a dar respuestas a estas interrogantes y también a promover este estilo de hábitos de consumo responsable, desarrollando en el país un modelo de tienda con opciones slow o sostenibles, Slow Fashion MD, el cual incorpora las tres erres: reducir, reusar y reciclar dentro del closet tanto de mujeres y hombres, lo que la convierte en pionera de implementación de este concepto en la República Dominicana.
Mabell, tiene ocho años de experiencia en gestión de proyectos de responsabilidad social empresarial; fue seleccionada en la Academy For Women Entrepreneurs (AWE), un programa de la Embajada de los Estados Unidos, enfocado en impulsar el desarrollo de ideas innovadoras lideradas por mujeres, teniendo como base su proyecto de Slow Fashion MD. Hace poco se unió a la celebración del Fashion Revolution Week* a nivel internacional, para dentro de su rol, alzar la voz y concientizar sobre la importancia de saber sobre bajo que condiciones se confecciona la ropa. Hoy hablamos con ella de moda sostenible y qué podemos hacer como individuos y país para sumarnos a esta ola, que más allá de ser una tendencia, lo que busca es que la hagamos parte de nuestro día a día y por eso es sumamente importante que empecemos a hacerlo desde hoy.
Vamos a empezar por lo más importante, ¿Qué es el slow fashion? Traducido literalmente al español es ‘moda lenta’, pero en realidad significa moda sostenible.
No podemos mencionar o empezar a definir slow fashion sin antes entender que este término surgió como una antítesis a lo conocido como fast fashion o moda rápida, un fenómeno de moda desechable que nosotros consumimos debido a las grandes industrias que producen este tipo moda, y que nos produce un comportamiento de comprar y tirar. A raíz de ello, entonces nace el slow fashion, como la respuesta que necesitamos nosotros los seres humanos, los consumidores, y hacia dónde debemos dirigirnos. Entonces, para definir correctamente esto del slow fashion, no podemos dejar de mencionar que son prácticas o acciones sostenibles que promueven la disminución de las huellas de carbono que provocamos a través de nuestras compras.
La industria de la moda es la segunda más contaminante luego del petróleo. Los que amamos la moda, debemos asumir el compromiso – principalmente nosotras las mujeres que tanto amamos la moda – de tomar conciencia y asumir prácticas para disminuir el impacto medioambiental que tiene la industria a nivel mundial.
¿Cómo nosotros, desde el plano del consumidor, podemos montarnos en esa ola del slow fashion?
¡La verdad que me gusta muchísimo esa pregunta Airam! Nosotras lo primero que debemos de hacer es asumir el compromiso de entender, en términos de relevancia, cuál es el impacto medioambiental que causa nuestro consumo, como comprador. como valga la redundancia. También saber que la industria de la moda es la responsable del 20% de desperdicio total de agua a nivel global. O sea, saber que confeccionar unos jeans requiere unos 7,500 litros de agua, el equivalente a lo que podemos beber en promedio en siete años, nos hace crear conciencia. Luego de hacer conciencia, uno tiene que incorporar en su modus operandi, en su vida diaria, en su estilo de vida, prácticas que te ayuden a contribuir a la disminución de este impacto.
Hay una percepción de que la moda sostenible es cara, pero cuando empezamos a producir y consumir localmente, no solo estamos reduciendo el impacto al ecosistema, también dinamizamos nuestra economía. Algo que también hemos aprendido durante esta pandemia.
Hay marcas de renombre que de repente te hacen un producto en algodón, para poner un ejemplo, y es un poco más caro que una moda que es fast fashion.
¡Sí, claro! Siempre digo que todo depende mucho también de la marca, de la elaboración y otro sin número de cosas. Por ejemplo, en este momento que estamos viviendo, una era en la que estamos aislados, ¿Cuántas personas se han detenido a entrar a su clóset y analizarlo? Nosotros vamos al clóset, ya sea hombre o mujer y vemos la cantidad de ropa que almacenamos para una ocasión especial o a la espera de dicha ocasión, y no obstante teniendo ropa hasta con etiquetas, somos capaces de decir “no tengo que ponerme”. O decir “ya me vieron esa ropa en las redes sociales, ya la subí”, por la presión social en la que vivimos o a la que nosotros mismos creamos para nosotros. Revisar nuestro clóset e implementar una técnica llamada upcycling, que es cuando le damos una nueva oportunidad a ciertas piezas, transformarlas, o hasta rentar, intercambiar o revender en esos bazares que normalmente se hacen, con eso ya adoptamos una nueva costumbre que agrega valor, nos enseñan a ser un consumidor más consciente y minimiza el impacto a la naturaleza y las huellas de carbono.
¿Por qué es tan importante ahora mismo, en este momento que estamos viviendo, que la moda sea un poco más sostenible?
Recientemente estuve leyendo un estudio que lanzó la revista Nature; un estudio bastante completo donde nos mostraba el efecto beneficioso que ha causado esta crisis sobre el planeta, por la misma recesión que nos ha llevado a disminuir el consumo del transporte. La verdad es que es impresionante y motivo a todo el que estaba escuchándonos a que se den una ojeada por allí. El mundo de la moda no ha sido una excepción, esta crisis la veo como una oportunidad. Este tema del slow fashion, para nosotros los que estamos en la industria y a los que producimos moda, nos direcciona a llevar nuestros subsistemas de negocio a una economía circular, que es un modelo en el que todos los materiales y prendas que se utilizan sean reusables y nunca terminen como un residuo.
Yo creo que este momento en el que nosotros no nos encontramos, nos llama a evaluarnos y a ver nuestra cadena de valor y de producción. Nosotros los que trabajamos dentro de la industria de la moda, podemos utilizar de ejemplo el de proveedores en China, donde todavía hay muchas ventas que están detenida y vemos que eso es ocasionado un caos. Es una oportunidad de que replanteamos nuestro modelo de negocio y encaminarlo a un modelo de negocio más sostenible, no solamente de la industria, también del país en el que está la marca se produce.
Además del tuyo, ¿hay otro proyecto o alguna otra marca que conozcas en República Dominicana, que vaya de la mano con este objetivo de slow fashion?
Para los que no conocen del proyecto, yo tengo un modelo de negocios que es #SlowFashionMD, que es un ciclo de moda sostenible y los invito a que sigan la página y así se adentren en él. Pero yo me siento tan orgullosa de que no solamente hay proyectos aquí, también que haya muchas personas que están hablando del tema. Y algo muy loable que quiero mencionar, y es la labor que están haciendo las universidades que imparten la carrera de moda en República Dominicana. De hecho, el año pasado yo fui invitada especial de un programa que desarrolló la Embajada de los Estados Unidos junto con la Escuela de Diseño de Chavón, el ITSC (Instituto Técnico Superior Comunitario), entre otras. Estas escuelas elaboraron un convenio con la Embajada de Estados Unidos en donde participaron estudiantes de término de dichas entidades y trajeron a diseñadores estadounidenses especialistas en moda sostenible, y esos futuros diseñadores dominicanos estuvieron durante una semana recibiendo talleres, nutriéndose sobre la moda sostenible.
Al final, se realizó un panel donde tuve el honor de ser invitada por ser pionera con este tipo de modelo de negocio que ofrezco e introduzco al mercado dominicano, para hablarles como empresaria, del impacto que tiene esto en la industria. Los estudiantes también pudieron mostrar una colección elaborada de residuos colectados a través de pacas; se eligieron los mejores y ese desfile fue luego presentado en Dominicana Moda. Es loable ver cómo escuelas y una embajada, en este caso la de los Estados Unidos, y una plataforma como lo es Dominicana Moda, se unen para introducir y sembrar esa semilla tan importante en los futuros diseñadores dominicanos. Eso me llena de orgullo y hay que aplaudirlo.
Quieres decir que esto no una tendencia , porque hay quienes pueden pensar que es algo del momento. Sin embargo, estamos viendo marcas que poco a poco están entrando en el mundo del slow fashion.
La verdad es que el que crea que el slow fashion o moda sostenible es una tendencia, le digo que ésta llegó para quedarse. El error está en que mucha gente cree que moda sostenible es solamente producir o confeccionar a base de una tela que no le haga daño al medio ambiente, pero el concepto va mucho más allá de eso. Además de producir una tela que favorezca nuestro medio ambiente o a base de residuos, la moda sostenible va a afectar a una cadena de valor que tiene un consumidor final. Por eso vemos que grandes industrias, empresas y marcas internacionales como H&M y otras cuyas iniciativas se han sumado a este concepto, porque la moda sostenible va más allá de ser una tendencia. Es un cambio de comportamiento de consumidor que al final se ve reflejado en cuidar lo más valioso que tenemos, que es nuestro planeta.
Hablaste del clóset y como debemos centrarnos en esto y ver cosas que no nos hemos puesto. ¿Cómo podemos hacer una revisión, digamos sostenible, de lo que tenemos en el clóset?
1. Analiza tu clóset. Ve qué piezas tienes y cuáles no.
2. Define cuál es tu estilo. El error más grande es adquirir piezas que no van con tu estilo de vida. Sin embargo, cuando analizas tu clóset y defines tu estilo, vas a adquirir y a consumir piezas que van a ser continuas.
3. Invierte en piezas básicas.
4. Lee las etiquetas. ¿Tú te has preguntado alguna vez quién hizo tu ropa? ¿Sabes si esas personas que produjeron o confeccionaron tu ropa están siendo bien pagadas? ¿Cómo está hecha tu ropa, que materiales tiene? ¿En qué condiciones fue confeccionada? ¿Cuál es el impacto medioambiental? Al leer las etiquetas conoces la historia detrás de la ropa. Como consumidores nos estamos haciendo eco quizás de acciones que no sustentamos, como maltratos, personas que no son bien pagadas; Si no nos damos cuenta de ello, no sabemos cómo contribuir o dar esa milla extra para impactar de manera positiva al medio ambiente.
5. Elige piezas que tienes mucho que no usas y transfórmalas. En la tienda recibo piezas de mis clientas que quieren darle una segunda oportunidad y nosotros, la transformamos y te ofrecemos ese servicio de asesoría
6. Consume lo local. Apoya a esos diseñadores que aquí que tienen tanto talento. Aquí hay gente que yo admiro muchísimo, como Oriett Domenech, Mayle Vásquez, Giannina Azar, tenemos un sin número de diseñadores que me quedo corta en mencionar. Cuando consumes localmente, aunque no lo creas, incrementas tu impacto.
“No existe una ropa más sostenible que aquella que ya está dentro de tu clóset”
*El Fashion Revolution Week es una semana dedicada al canje de ropas, que surgió producto a la tragedia que sucedió en Dhaka, Bangladesh en el 2013, donde un edificio de varias empresas textiles colapsó provocando la muerte de miles de personas, debido a la falta de condiciones óptimas para laborar. Su motto es BE CURIOUS, FIND OUT, SWAP SOMETHING.